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Ezequiel Starobinsky, la humanidad atraviesa desaf...

Ezequiel Starobinsky, la humanidad atraviesa desafíos en múltiples niveles

Ezequiel Starobinsky nació en Buenos Aires en 1979.  Este año editó Un mundo en clave de Fa una historia donde ecología, ciencia, aventura y espiritualidad se cruzan para interpelarnos sobre qué estamos haciendo con nuestras propias vidas, y hacia dónde queremos orientar el destino de la humanidad y del planeta. En esta nota te invitamos a conocerlo.

¿Como te definirías?

Siento que soy varias cosas superpuestas a la vez. Soy padre, esposo, laburante, disertante, docente, escritor. Soy una persona bastante adicta a “la matrix” (me gusta la economía, el mundo de las inversiones, la adrenalina del trabajo en equipo); pero sé que mucho de lo que la matrix me da, me lo cobra por otro lado. Por eso busco regular o compensar la matrix con yoga, escribiendo, leyendo ciencia ficción, paseando en bici, meditando y con los cursos del Arte de Vivir.

Cada cosa me da (y me pide) algo diferente, entonces voy armando una buena ensalada; atento a no pasarme de rosca con alguno de los ingredientes más picantes, pero a su vez buscando que quede una ensalada sabrosa. Si no, me aburro.

La vida te va enseñando que a veces hay que poner el auto a 100 km/h cuando te abatataste y vas a 30; y otras veces hay que saber bajar a 70 cuando vas a 180. Y por cierto, cada tanto no está mal ir a 30 o a 180. Me “defino” como alguien en aprendizaje de regular esas velocidades. Alguien aprendiendo a disfrutar del paisaje cuando vas a 30, y de la excitación de ir a 180. Y por supuesto, me falta mucho para hacerlo bien.

No es fácil la tarea de definirse a uno mismo en verdad, porque usualmente confundimos los roles que jugamos con lo que somos. Hay que estar atento a esta sutil pero importante distinción. Cuando estoy muy consciente conecto con esta verdad. Yo soy algo que está más allá de todos esos roles y actividades. Soy “el que juega” todos estos roles, a veces tan distintos entre sí. Entonces busco integrar, integrar los roles que juego. ¿La vida no es acaso un juego de rol?

Integrar los roles me sale bien sólo cuando consigo vincularme saludablemente con el vacío de la vida misma, en lugar de taparlo o escaparle. Ahí es cuando te “desapegás” del rol, del resultado, porque sabés que sos el vacío, el silencio, lo eterno: esto es lo que paradójicamente te permite jugar al 100% a pleno disfrute. Pero eso es “nivel ninja” de la conciencia. Me falta un montón en mi vida para que sea cotidiano.

¿Cómo nace Un mundo en clave de Fa?

Un mundo en clave de Fa nace de la necesidad de comunicar que un mundo mejor es posible: un mundo más tranquilo, con las personas más conectadas consigo mismas, más generoso, menos estructurado y competitivo. Y por supuesto, más ecológico.

Estoy seguro de que es posible un mundo así, pero necesitamos tomar conciencia rápida y profundamente; los tiempos se acortan y le estamos haciendo un daño ambiental al mundo que pronto será irreversible. Ese daño no es más que el reflejo del daño que nos hacemos a nosotros mismos con nuestros temores, nuestras preocupaciones, nuestros enrosques mentales en tonterías, nuestra brutal desconexión del momento presente por estar atrapados en cadenas de pensamiento concatenados, del pasado y del futuro.

Hoy la humanidad atraviesa desafíos en múltiples niveles, desde las desigualdades económicas, la crisis ecológica, la superpoblación, los problemas emocionales de una inmensa parte de la población, sin importar su condición socioeconómica. ¿Es acaso “normal” un mundo así? Yo creo que lentamente podemos mejorarlo mucho, y “Un mundo en clave de Fa” te muestra un camino posible de cómo hacerlo.

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Este libro es el producto de muchas cosas que tuvieron una influencia muy positiva en mi vida, integrados como mensaje dentro una trama de ciencia ficción tipo “Avatar”. Está muy influenciado por lecturas como el Poder del Ahora, Conversaciones con Dios, y ciencia ficción estilo Úrsula K Leguin. El lector atento va a encontrar mucho conocimiento de psicología, de filosofía, sobre cuestiones como la meditación; e incluso de registros akáshicos, de coaching. También hay mucho proveniente de los cursos del Arte de vivir, de hecho el hilo conductor de la trama es un problema “karmático” entre dos humanidades, que tiene que resolverse.

Un componente importante del libro es el ensayo de cómo sería una sociedad humana muy evolucionada espiritualmente y madura emocionalmente; con sentimientos de posesión mucho menos pronunciados. Un mundo con ciudades muy chicas, que vive en contacto con la naturaleza, y con estructuras sociales comunitarias por elección (no obligadas). Un mundo donde los chicos tienen muchos padres y madres (más allá del vínculo biológico). Una cultura que no corre tras exitismo, ni status, ni acumulación, ni consumismo. Una sociedad que, en cambio, se dedica cotidianamente a prácticas relacionadas con el desarrollo y refinación de la conciencia, y también a entrenar habilidades que nosotros los terrícolas llamaríamos “supra-concientes”, pero para esta nueva humanidad son saberes comunes.

¿No vale la pena imaginar un mundo así? ¿No vale la pena ver que puede revisar cada uno de la propia vida para acercarse individualmente a una experiencia así?

-“Los nuevos superhéroes”, “El arte de decidir” y ahora con “UN MUNDO EN CLAVE DE FA”, ¿creés que se puede cambiar positivamente el pensar del mundo?

Esa es una pregunta compleja, porque “cambiar positivamente el mundo” tiene un grado de subjetividad muy alto. Podríamos discutir por horas que es cambiar positivamente el mundo.

Sin embargo, hay cientos de personas que leyeron alguno de los tres libros y me escribieron contándome del cambio positivo que la lectura les inspiró. Por eso, estoy completamente seguro que estos libros tienen el poder de inspirar a los lectores a mejorar. Eso es un dato de la realidad, algo “empírico”: desconocidos totales que sin ningún compromiso me escriben agradeciendo estos libros. ¿Eso no es un cambio positivo en el mundo?

Recibir este tipo de devoluciones es inspirador y me recuerda que una de las misiones de mi vida es escribir, y es mi aporte a un mundo mejor. Eso es todo. Porque, si ese “mundo mejor” se da o no, ya es algo que se nos escapa de las manos a todos. En general, busco evitar quedarme enganchado con este tipo de objetivos abstractos. De hecho, creo que la finalidad resultadista de escribir libros debería ser secundaria.

Yo creo que el verdadero escritor, el verdadero artista al fin de cuentas, se sumerge en un profundo proceso de creación que ocurre de “adentro hacia afuera”. Todo lo que uno ve es producto de no se ve, lo manifestado viene de lo no manifestado.

Primero viene una emoción, un pensamiento; luego vienen las palabras y luego las acciones que generan resultados. Ahora bien, si uno da vuelta el sentido de la flecha y permite que los resultados buscados sean los motores de nuestras acciones (y por ende luego de nuestro sentir y nuestro pensar) estamos invirtiendo el orden del proceso de creación: en lugar de “adentro hacia afuera” lo haces de “afuera hacia adentro” y entonces se distorsiona todo.  ¿Por qué? Porque cuando uno escribe (o pinta, o hace música, o lo que fuera) y el motivo es la búsqueda de aceptación, o el ego, o un fin exclusivamente comercial, o incluso para “cambiar el mundo” quedamos emocionalmente atrapados a los resultados relativos que buscamos. Eso entorpece el proceso creativo, porque condicionamos la creación interna a los impactos que pretendemos que esta creación tenga en el afuera. En este caso son los resultados que uno quiere los que terminan creando por vos. Pero la gracia está en el proceso, no en el objetivo. La gracia está en el camino, no en el lugar de llegada.

Si uno mira con atención, atrás de las ideas más transformadoras, los descubrimientos más reveladores hay personas que se entregan de lleno al proceso de crear, sin que les importen los resultados. Justamente eso les permite romper paradigmas y modelos de pensamientos. No les importa el qué dirán, o cuanto venderán, o si cambian positivamente al mundo o no. Esa es la puerta para crear algo único.

En mi caso, tengo respuestas sólo para las preguntas suficientes.  Sé que me encanta escribir, y como si fuera poco, sé que lo que escribo inspira a la gente. Y eso es todo lo que necesito saber.

https://ezequielstarobinsky.com/


#GreenStyle #VidaEnVerde

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