El poder de los Sonidos Ancestrales

¿Sabías que los sonidos generan vibraciones que permiten la armonizar del cuerpo? Hablamos con la Terapeuta corporal Nora Susana Parodi sobre los beneficios de utilizar cuencos, gong y campanas tibetanas a la hora de realizar una meditación para lograr un estado de paz, relajación y serenidad. En esta nota podrás descurbir como sonido que emiten, afecta de manera global a cada uno de nosotros, equilibrando nuestro cuerpo energético y los chakras (centros de energía) y luego limpiando el campo áurico.

¿Cómo se practica?

Los cuencos al estar hechos a mano pueden vibrar en cinco simultáneos  e individuales tonos, cada uno en su propia y consistente frecuencia.

Al hacer sonar los cuencos sobre nuestro cuerpo, ya sea rozando su borde o golpeándolo con una varilla de madera, producen un sonido y una vibración, la cual se va trasmitiendo por todo el cuerpo humano llevando energías a cada uno de nuestros órganos y a cada una de nuestras células.

Se utilizan para el uso meditativo. Un cuenco se activa deslizando una baqueta de madera por el borde del cuenco de manera constante y uniforme, lo que genera una profunda vibración que recorre todo el cuerpo y un sonido celestial que aquieta los pensamientos propiciando que nuestra conciencia experimente el no límite, la unión con el Todo. La correcta utilización de los cuencos cantores nos brinda la posibilidad de alcanzar una mayor comprensión de nosotros mismos, de nuestros modos de pensamientos y de nuestras acciones.

*MEDITACIÓN CON CUENCOS.

Una meditación sencilla con el sonido de los cuencos consiste en hacer sonar el cuenco y dejarse llevar por el sonido. Las vibraciones que transmiten los cuencos, son capaces de curar y relajar profundamente al cuerpo humano.

Su sonoridad perdura por largo tiempo expandiéndose por todo el ambiente, cambiando la vibración de su entorno.  Mientras sonido del cuenco se hace más agudo, se pueden visualizar como las ondas vibratorias llegan a todas las partes del cuerpo.

Al principio puede costar, pero con la práctica diaria pronto podrán escuchar el sonido original profundo que genera el cuenco y así podrán sentir como el sonido ingresa en cada uno de nuestros órganos, provocando un estado de equilibrio en nuestro cuerpo.

Podemos también para despejarnos de energías negativas o de sobrecargas energéticas, hacer sonar el cuenco y pasarlo por todo nuestro cuerpo de arriba abajo.

*MASAJE CON LOS CUENCOS

Un masaje sonoro consiste en disfrutar de la concentración del sonido que produce el terapeuta al tocar cuencos tibetanos, golpeándolos o frotándolos con una baqueta. El cuenco se centra en los puntos energéticos del cuerpo, los chackras. El recorrido sonoro debe realizarse con suma delicadeza. Es bueno tocarlo también a ciertas distancias para poder masajear los diferentes campos áuricos. Nuestro cuerpo al tener un elevado porcentaje de agua, sometido a la frecuencia vibracional “afinada y perfectamente armónica” de los cuencos, se ve afectado por tan elevadas y profundas vibraciones.

*REIKI Y LOS CUENCOS.

Combinar Reiki con los cuencos tibetanos permite acceder a un estado de relajación y reconexión con nosotros mismos. La silaba OM es la vibración universal y cada vez que se toca el cuenco produce el sonido OM. Al escuchar ese sonido podemos meditar o recitar mantras, también mientras se hace sonar se puede recitar un problema que nos tensione, así se armoniza esa preocupación.

¿Cómo aplicarlo?

Los sonidos del cuenco generan beneficios en zonas especificas del cuerpo del paciente. Colocando su vibración sobre en cada uno de los chakras: Cabeza, Garganta, Pecho, Ombligo, Bajo vientre, Rodillas y Pies, ayuda a desbloquear la zona provocando así, descontracturar y relajar a la misma vez. Cada uno de los chakras está relacionado con una de las glándulas endocrinas, así como un determinado número de nervios, (principio de la acupuntura), su estímulo o bloqueo, no solamente cambia sustancias químicas del organismo sino también conductuales. Durante la sesión, el cuenco es colocado en cada una de las zonas, las vibraciones comienzan recorriendo la columna vertebral y desparramándose por todo el cuerpo hasta llegar al sistema nervioso y órganos.

Beneficios:

El sonido que producen los cuencos, es utilizado en terapias para ayudar a armonizar los canales de energía que tenemos en nuestro interior. Los tonos de los cuencos crean un balance energético y sincronizan los hemisferios cerebrales, favoreciendo los estados de relajación y meditación.

El sonido de los Cuencos Tibetanos y sus armónicos sirven para equilibrar los planos físico, mental y emocional. Permite aflojar y liberar tensiones musculares.

Expande e intensifica el cuerpo Áurico, que actúa como defensa energética. Aumenta en general las defensas del organismo y brinda paz interior. Trabaja sobre el equilibrio entre ambos hemisferios cerebrales, resultando ideal para personas muy racionales o con estrés mental.

Facilita, a la persona que los vivencia, encontrar un estado de relajación profunda.

Poder desprenderse durante ese momento de los problemas cotidianos y con ayuda de ejercicios de respiración y con el sonido de los cuencos, tener la oportunidad de conectarse consigo mismo.

Ejercicio:

1.-Nos recluiremos en un lugar agradable y tranquilo. La luz debería ser tenue, que no moleste a los ojos y, si es indirecta mucho mejor. Si se desea se puede prender un hornillo con un suave olor a lavanda, lo cual ayudara a la relajación.

2.-Nos sentaremos y colocaremos el cuenco enfrente nuestro a una distancia que nos permita tocarlo con la baqueta con solo alargar ligeramente el brazo.

3.-Cerraremos los ojos y nos dispondremos a relajarnos mediante la respiración, para ello realizaremos una serie de respiraciones profundas y lentas, de manera que notemos que el aire entra y sale con mucha suavidad.

4.-Pasado un minuto o dos, según la persona, tomaremos conciencia del cuerpo. Lo notaremos efectuando un repaso del mismo y de los pies a la cabeza. Seguidamente procederemos a alargar la mano en las que portamos la baqueta y daremos un golpecillo al cuenco. Cerraremos de nuevo los ojos y nos concentraremos en la energía del sonido.

Se trata simplemente de sentir que el sonido está en el aire y que nos rodea.

5.-Tras el sonido anterior nos concentraremos de nuevo en la respiración. En este caso se

trata de sentir la energía del cuenco al tiempo que inhalamos el aire. Para ello, expulsaremos el aire y justo en el momento que demos un golpe al cuenco y éste comience a sonar, procederemos a realizar la inhalación. Debemos imaginar que estamos respirando la energía del cuenco, su vibración, su sonido.

6.-Concluiremos el ejercicio con un poco de imaginación. Vamos a suponer que cada vez que el cuenco suena, el sonido que emite es como un chorro de energía de color dorado.

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